70 AÑOS DE LOS COMIENZOS DE LA HIDATIDOLOGÍA INTERNACIONAL
El martes 8 de noviembre de 2011 se conmemoró, en Colonia del Sacramento, con un amplio programa el 70º aniversario de la fundación de la Asociación Internacional de Hidatidología. Ese acto augural había tenido lugar en las Escuelas números 1 y 2 de la capital departamental, el 21 de setiembre de 1941. Por primera vez se reunieron allí maestros de ambas márgenes del Río de la Plata, médicos y veterinarios, para dar inicio a una actividad que en las décadas siguientes no haría más que crecer y expandirse por los cinco continentes.
Velarde Pérez-Fontana (1897-1975) fue sin duda quien mayor impulso dio a la investigación, proyección internacional y actividades de educación a la población, en el siglo XX. Este anatomista, cirujano, profesor de patología quirúrgica, de Clínica Quirúrgica Infantil, historiador de la Medicina y prolífico escritor, que dedicó 38 años de su vida a estudiar la obra de Andreas Vesalius (1514-1564) considerado el fundador de la Anatomía Moderna, y también a la vida del ilustre español Miguel Servet (1511-1553), condenado a la hoguera por Calvino, fundó en la ciudad de Colonia, el 21 de setiembre de 1941, la Asociación Internacional de Hidatidología, de la que con los años sería su Presidente Vitalicio. Esta institución, fundada en su departamento natal (había nacido en Nueva Palmira, departamento de Colonia, el 9 de mayo de 1897), sería reconocida por las Naciones Unidas, mantendría relación permanente con la Organización Mundial de la Salud y conservaría una Secretaría General del Consejo Permanente en la República Argentina. En 1934 es designado Director del Centro de Estudios y Profilaxis de la Hidatidosis, y ese mismo año funda los “Archivos Internacionales de la Hidatidosis”. Publicaría numerosos trabajos sobre esta patología, además de muchos otros sobre diversos temas quirúrgicos e históricos, que le dieron justa fama. De su labor educativa, destacamos el libro “Cachito y Rigoleto”, realizado en colaboración con el periodista Antonio Soto “Boy”, que narraba la historia de un niño y su perro, procurando despertar en la niñez uruguaya pautas educativas y de prevención en la relación entre el hombre y sus animales domésticos, particularmente a través de las lamidas del perro a su amo o niño que lo tiene como mascota y que lo interpreta y recibe como gesto de cariño, pero es principal trasmisor de los huevos de la tenia Echinococcus granulosus, que al infestar al humano desarrolla el QH, con lo que se produce el “suicidio” del parásito, porque se interrumpe su ciclo vital natural, pero puede matar al huésped, si no es detectado y operado a tiempo. Ese libro se diseminó desde 1940 en todas las escuelas públicas primarias del País, habiendo caído posteriormente en el olvido, tanto de los maestros, como de las autoridades de la salud y de la educación, a pesar de que muchos de sus protagonistas actuales fueron destacados infectólogos y parasitólogos.
UNA MIRADA DIFERENTE
En medio de la Segunda Guerra Mundial, y en un tiempo en que las comunicaciones eran fundamentalmente por correo, o mediante contactos personales con desplazamiento fluvial y por tierra, se hicieron esfuerzos para mantener un nivel de intercambio científico y médico social, integrando además no sólo al ámbito médico. También participaron de este esfuerzo los Médicos Veterinarios de ambas márgenes del Río de la Plata. Y participaron Maestros, porque se vio que era principal la educación en la prevención de la enfermedad, que debía comenzar en los primeros años escolares.
Luego de múltiples etapas, llegan a concretar el 21 de setiembre de 1941 en Colonia del Sacramento, la primera reunión internacional, que en aquella ocasión reunió a médicos, veterinarios y maestros.
En el Libro Diario de la Escuela No. 2 de Colonia del Sacramento, del martes 23 de setiembre de 1941, se dejó la siguiente inscripción:
“El día domingo 21 visitó esta Escuela una delegación de médicos argentinos y brasileños acompañados de sus colegas uruguayos. Así mismo venían varios maestros argentinos quienes disertaron ante las clases de 3º., 4º., 5º y 6º años de las Escuelas Nos. 1 y 2 acerca de los perjuicios que causa el quiste hidático en el hombre, la manera cómo se desarrolla tan terrible enfermedad, su modo de trasmitirse y el desarrollo avanzado que tiene en nuestra campaña. Así mismo se habló sobre las medidas higiénicas más importantes a tomarse. La maestra Srta. María Esther Llera ofreció a los maestros de Colonia por intermedio de la Dirección de esta Escuela un precioso álbum remitido por los maestros de Olavarría (R. Argentina)…”
CONSTITUCIÓN DE LA ASOCIACIÓN
INTERNACIONAL DE HIDATIDOLOGÍA
Noticias aparecidas en la prensa de la época dan cuenta de la constitución de la Asociación Internacional de Hidatología, en la ciudad de Colonia del Sacramento (Uruguay) en la fecha. Veamos la crónica:
“Con la participación de delegados médicos, veterinarios y maestros, argentinos, brasileños y uruguayos se realizaron anteayer en Colonia diversos actos con el fundamental propósito de coordinar una acción conjunta para dar la mayor efectividad a la lucha en los tres países contra la hidatidosis.
Al medio día arribó en el vapor de la carrera una calificada delegación argentina la que fue esperada en el puerto de médicos y veterinarios de la capital, delegados brasileños, médicos y veterinarios de Colonia, doctores Bertón, Bassahún, Pereyra Granotich, Castañeda y Riet, autoridades locales y numeroso público.
La delegación argentina estuvo representada por los doctores:
Profesor Daniel J. Cranwell, profesor José M. Jorge, Carlos Mainini, General Dr. José Morales Bustamante, Niceto S. Lóizaga, Arturo A. Tigier, Luis E. Paghere, Leopoldo Feldmann, Claudio A. Terradas, R. Gandolfo Herrera, Carlos Zernícola, Benjamín Rivas Díaz, Carlos de Nicola, Tomás Schiapappietra, Juan C. Landaburu, Reynaldo J. Laborelli, Manuel Otero, Juan A. Miranda, Alfredo Ferro, Pedro A. Prat, Ernesto Ferro, Armando Napolitano, Alfredo Chimento, Ramón Labenda, Amaro N. Ceriani, A. Bacigaluppo, J. Serres, Alfonso Robledo, Nicolás Gelormini, Enrique Martínez, José Llauró, O. Rosembuch, Juan N. Murtagh.
El Inspector de Escuelas de Azul Sr. Silvio R. Grimaldi, las educacionistas Stas. María Esther Lleras y Leticia Salas y Stas. Amelia Méndez, Dora Méndez, Hortensia Salazar, M. Gilda Pitorino, Alita y Elena Gualtruzzi, del Servicio Social del Centro de Profilaxis de la Hidatidosis de Necochea.
La delegación uruguaya por los doctores Velarde Pérez Fontana, presidente; L. Muñoz Ximénez, secretario y los doctores Mariano Carballo Pou, Juan Antonio Collazo, Arturo Deboni, Ángel Gaminara, Héctor Badano, Guillermo Lockhart, Carlos A. Ibarlucea, Ergasto H. Cordero, N. González Olaza, Varela Calzada, Raúl T. Scaltritti, Rodolfo Deera, Antonio de Boni, Elio García Austt, Juan Carlos Castiglioni Alonso.
La delegación brasileña por el Director del Instituto Osvaldo Cruz, Dr. César Pinto y el Dr. Mariano da Rocha.”
“Luego de un breve paseo por la ciudad se realizó un acto en la escuela de niñas, donde las educacionistas argentinas señoritas María Esther Llera, de Olavarría y Leticia Salas, de Azul, dictaron dos interesantes clases a las escolares, relativas a la propagación, peligro y profilaxis del quiste hidático.
La señorita de Llera, fue portadora de un hermoso álbum con fotografías de Olavarría, gentil obsequio de los maestros de aquella ciudad a los de Colonia.
En la portada el álbum tiene inscripta la siguiente emotiva dedicatoria:
“Que las aguas del Plata repitan por siempre el eco del fraternal abrazo con que los maestros de Olavarría estrechan a sus colegas de la ciudad de Colonia y que Dios, testigo de esta sinceridad, lo haga imperecedero”.
Seguidamente, el periódico informa dónde tuvo lugar la Asamblea constitutiva de la Asociación Internacional de Hidatidología.
“En los salones de la Junta Departamental se llevó a efecto la asamblea para convenir los medios de cooperación en la lucha contra la hidatidosis.
Abrió el acto el Director del Centro de Estudios y Profilaxis de la Hidatidosis del Uruguay y organizador de la asamblea doctor Velarde Pérez Fontana, expresando que lo que él previera como una simple reunión, en realidad podía calificarse como el primer congreso internacional de hidatidología…”
REPERCUSIONES Y RECUERDOS
Esta reunión fundacional, realizada en el marco acogedor de esta histórica Ciudad de Colonia del Sacramento, cambiaría el curso de la enfermedad hidática en las décadas siguientes. Poco a poco, y en todo el mundo.
Superando las dificultades de la Guerra Mundial, en medio de las cuales se mantuvieron no obstante comunicaciones entre los diversos países, se fueron tendiendo puentes hacia otros países con la misma situación. Uniendo en un solo haz a un conjunto de varillas que estaban sueltas y que aisladamente poco podían hacer para combatirla.
Así se llegó, siempre bajo la advocación e inspiración del francés Félix Dévé (1872-1951) quien había visitado nuestro Continente en 1932, tomando contacto e inspirando a los médicos más esclarecidos de diversos países, y a pesar de los efectos devastadores de la Guerra, que él mismo sufrió, la expansión de la Asociación Internacional de Hidatidología (AIH). Decía Dévé: que las personas adquirían en los primeros años de vida la infestación, ya que la hidatidosis es “la enfermedad de las manos y las rodillas en el suelo, los pantalones cortos y de los juegos con perros”. De allí la importancia que vieron los reunidos en Colonia de desarrollar acciones en diversas direcciones: las específicamente médico-terapéuticas, las dirigidas a evitar la infestación de los animales de campo y de los animales domésticos, fundamentalmente el perro, y las actividades educativas para desarrollar la profilaxis desde la Escuela Primaria.
Siguiendo, en todo caso, la hipótesis más probable, que indicaba que la enfermedad, trasmitida al ser humano por los parásitos intestinales del perro, había recorrido la ruta de la caza de la ballena, y la trayectoria de los barcos balleneros, que llevando perros a bordo, iban dejando sus huevos de Echinococcus granulosus por donde aparecían esparcidos, fuera en las costas cantábricas o en las patagónicas, restos óseos de ballenas.
Con el paso del tiempo, la AIH fue cada vez más enriquecida por el aporte de nuevos países miembros, que fueron descubriendo que en ninguna parte del planeta dejaba de estar presente la Hidatidosis. Fueron descubriéndose sus diferentes formas, y las manifestaciones clínicas y epidemiológicas de la misma. Hasta que a partir de 1985 se incorporó la República Popular China, que hoy alberga la población más numerosa del planeta, y se conoció que en la India y otros territorios también estaba presente, de manera importante esta enfermedad.
La educación de los productores rurales, para que dejaran de alimentar sus perros con las vísceras crudas de los animales parasitados, fue mucho menos eficaz. De hecho, en la mayoría de los países latinos esta conducta no ha tenido penetración suficiente, aunque sí lo ha hecho entre los anglosajones (Islandia, Australia, Nueva Zelanda). Y ahí está una de las claves del problema, uno de los grandes desafíos a superar.
El control de la enfermedad que realiza en nuestro país la Comisión Nacional de Zoonosis, realizando la dosificación de los perros y la educación de sus propietarios, a través de legislación apropiada, desde el año 1965.
En el 1er. Congreso Internacional de Hidatidología, realizado en la ciudad de Durazno, Uruguay, en 1947, el Maestro de la Cirugía uruguaya, Dr. Domingo Prat (1882-1973) , decía: “El Centro de Educación y Prevención de la Hidatidosis a pesar de su actividad no ha podido tener resultados destacables ni dignos de mención.”
* * *
En diciembre de 1965 se aprueba la Ley 13.459, por la que se crea la Comisión Honoraria de Lucha contra la Hidatidosis, donde se declara a la afección plaga nacional y la lucha obligatoria en todo el territorio nacional; se integra con varios ministerios, diversas instituciones y la participación de sectores sociales, de productores y laborales. Establece la obligatoriedad del pago de la Patente de Perro y se facilita la revisión y control sanitario de los canes y de los lugares destinados a la faena pública y domiciliaria.
Por esa época, su primer Presidente, el Maestro de la Medicina uruguaya Dr. Pablo Purriel y sus colaboradores, publican los primeros resultados de estudios epidemiológicos en todo el país, que incluyen índices de infestación en animales: 60% en bovinos; 95% en ovinos y 40% en perros.
Se realiza un estudio retrospectivo de los pacientes operados de QH, visitando los Centros Quirúrgicos de todo el país en el trienio 1962-1964 con un promedio de 535 enfermos por año y una morbilidad de 6,7%.
Es entonces que se resuelve implementar planes piloto departamentales para estudiar su eficacia y las correcciones correspondientes, porque las medidas educativas habían fallado, también la prédica a favor del cambio de prácticas y hábitos culturales, y el problema persistía. La convicción era que sólo un plan sanitario nacional sería exitoso.
Se inicia por el Departamento de Flores, en 1970, elegido por la buena predisposición de sus autoridades locales y por ser el Departamento de mayor morbilidad humana, con 105/100.000 y una alta tasa de infestación ovina, bovina y canina. Se controlarían por primera vez la faena domiciliaria y, simultáneamente, la faena en los mataderos. En sólo tres años se logró disminuir la infestación canina por tenia equinococo de 34% a 10%. Flores fue también el campo de prueba experimental para evaluar la eficacia tenicida del Praziquantel en 1976, que a la dosis utilizada resultó ser un 100% efectiva en los perros, matando todas las tenias pero sin destruir los huevos.
Progresivamente se fue ampliando el plan a otros departamentos, siguiendo por Artigas, el más al norte del territorio nacional; luego todos los del Norte del Río Negro. Estos planes ambiciosos fueron detenidos porque se le retiraron los recursos a la Comisión Honoraria y a las Comisiones Departamentales, en plena Dictadura militar (1973-1985). Pero quedó claro, al evaluar resultados, que era la conducta humana la causante de la persistencia de la enfermedad, y no la acción de la droga.
Éste era y continua siendo el problema clave.
Una nueva etapa se abre cuando en 1990 se promulga la Ley 16.106 que es reglamentada en marzo de 1991, que reformó la Comisión Nacional Honoraria de Lucha contra la Hidatidosis, cuyo principal recurso lo constituye la patente de perro. La Comisión pasaría a tener nuevo impulso bajo la presidencia del ex Ministro de Salud y destacado Cirujano Prof. Dr. Raúl Ugarte Artola.
Sin embargo, la dosificación de perros que se hacía simultáneamente con el pago de la patente, mediante la administración de la droga, no fue eficaz, por cuanto los productores pagaban y compraban el fármaco, pero luego, algunos de ellos, no lo administraban, con lo cual la solución burocrática, hacía que el esfuerzo fuera parcialmente improductivo.
Este programa, que se desarrolló hasta el retiro del Dr. Raúl Ugarte, tuvo mucho éxito, hasta alcanzar una fase de consolidación del programa, mejorando muchos indicadores y acciones educativas, integrando actividades con los organismos especializados, un importante presupuesto y personal profesional asignado. Así al realizar el segundo diagnóstico de situación en el año 1997 y el tercero en 1999, pudieron demostrar que el porcentaje de perros parasitados en el país descendió de 10.7% en 1991 al 0.74% en 1997 y a 0,47% en 1999. En 14 departamentos (de los 19 que tiene el Uruguay) el porcentaje de perros parasitados fue 0 y en los cuatro restantes, exceptuando la capital, fue menor a 1,14%. Se afirmó entonces que los campos estaban libres de huevos de tenia y el hombre y los animales tenían cada vez menores posibilidades de enfermar de quiste hidático.
El porcentaje de infestación de ovinos que en 1991 era del 44%, descendió al 9.8% en el año 2000 y en bovinos descendió de 64% en 1990 a 15.99% en 2000.
El registro de intervenciones quirúrgicas en humanos , en todos los centros de cirugía del país, tanto públicos como privados, según Ugarte, reveló que la base histórica de datos era de 552 operados por año, encontrada por Purriel entre los años 1962 y 1971. En el año 1993 se operaron 367 personas, lo que significa un descenso importante entre 1972 y 1993. Como consecuencia de la tarea desarrollada hasta ese momento hubo 185 pacientes operados menos, lo cual representa una disminución del 33% en 20 años. Para el año 2000 los operados fueron 197, lo que según el mismo autor marca un descenso del 46.2% en 7 años y lo más importante, no se operó ningún niño menor de 5 años, que son los significativos para el sector de infestaciones nuevas.
Al referir la variación de mortalidad, de 50 fallecidos por año entre 1962 y 1971, sólo se registró una muerte por QH en el año 2000, en todo el país; lo cual representa una mortalidad menor al 0,5%.
Pero todos estos éxitos parciales, resultaron, a la luz de los análisis posteriores, ser mucho menores que lo que se había publicitado, ya que como con el fenómeno del “iceberg”, había una gran parte de la realidad que no se había considerado adecuadamente en estos informes tan bien intencionados como optimistas. Esa es en definitiva, la única realidad que muestra la continua evolución del conocimiento, que día a día y año a año, supera con hechos y constataciones nuevas, lo que se había alcanzado con anterioridad. Así es la ciencia, cuando no se deja llevar por la vanidad humana y la fantasía que todos los humanos tenemos de creer que hemos tocado el cielo con la mano.
El 12 de diciembre de 2007 el Poder Ejecutivo aprobó el Decreto 491/007, que modificó la estructura, gestión e integración de la Comisión Honoraria de Hidatidosis, para transformarla en Comisión Honoraria de Zoonosis. De acuerdo a lo dispuesto en los artículos 308 a 311 de la Ley No. 17.930 de 19 de diciembre de 2005. En la norma referida se dispone que la Comisión Nacional Honoraria de la Lucha contra la Hidatidosis creada por la Ley N° 13.459, de 9 de diciembre de 1965, con las modificaciones introducidas por la Ley N° 16.106, de 24 de enero de 1990, pasará a denominarse "COMISIÓN NACIONAL HONORARIA DE ZOONOSIS".
La misma funcionaría bajo la forma jurídica de organismo desconcentrado dependiente del Ministerio de Salud Pública.
La referida ley facultó al Poder Ejecutivo para modificar su estructura organizativa, comprendiendo un nuevo modelo de gestión, integración y gerenciamiento. Aquí debemos destacar la acción incansable y eficaz, con hondo sentido científico y humano, del actual presidente de dicha Comisión Honoraria, el Dr. Ciro Ferreira Márquez, que le dio nuevo impulso y adoptó nuevas estrategias, retomando el vínculo internacional que fue el sello primordial, desde su origen que le imprimió Velarde Pérez Fontana y sus compañeros.
Dicha facultad comprende la de implementar las modificaciones, adecuaciones y definiciones de los cometidos previstos para las Comisiones Regionales, Departamentales y Locales que funcionan en la órbita de la Comisión Nacional.
En los meses siguientes se implementaron nuevas políticas que, recogiendo la experiencia anterior, ampliaron la efectividad en cuanto al control de la hidatidosis se refiere, a otras modalidades de acción. Se continuó aplicando la dosificación de perros, no sólo para eliminar la tenia Echinococcus, sino para desparasitarlos de otros vermes; se procedió a realizar la esterilización de perros domésticos en todo el país, a través de puestos móviles atendidos por cirujanos veterinarios y se continuó llevando a cabo actividades educativas. Si bien es escaso el tiempo transcurrido desde su implementación, resultan ya evidentes algunos índices de modificación del panorama, sobre todo visualizando el futuro. Aunque todavía se esterilizan sólo perros de género femenino, es indudable que esta medida actuará de manera benéfica y eficaz en la reproducción a largo plazo de la especie parasitada con mayor frecuencia en el país para el verme infestante generador del ciclo.
UNA VISIÓN HACIA EL FUTURO
La reunión del 8 de noviembre de 2011 en Colonia, recorrió todas las etapas de la iniciación. Comenzó por una ceremonia en la Escuela Nro. 2, “José Pedro Varela”, donde se descubrió una placa conmemorativa de la primera actividad educativa realizada en suelo oriental, en ocasión de la fundación de la AIH. Por la tarde, en el Bastión del Carmen, una nutrida delegación de médicos uruguayos, argentinos y europeos, se dieron cita para examinar los avances diagnósticos, inmunológicos y epidemiológicos, así como las nuevas estrategias para el abordaje de la vieja afección, que sin duda debe ser erradicada. Se analizaron también otras enfermedades denominadas olvidadas, como el Chagas, Tracoma, Leishmaniasis, Oncocercosis, Filariasis, y otras enfermedades tropicales y parasitarias que deberían ser erradicadas, y que afectan fundamentalmente a los habitantes que viven en condiciones más pobres del planeta.
Finalmente se rindió homenaje a una serie de personalidades nacionales y extranjeras. La Delegación Argentina trajo para que fuera custodiado en la ciudad de Colonia un busto del Dr. Velarde Pérez Fontana, que durante décadas estuvo en la Secretaría Permanente de la AIH en Buenos Aires, de la que se hizo cargo la Intendencia Municipal coloniense.
La organización estuvo a cargo de la Comisión Nacional de Zoonosis, presidida por el Dr. Ciro Ferreira Márquez, y actuó como amable anfitrión el Intendente Municipal de Colonia, el Dr. Walter Zimmer. Fue muy destacada la presencia del Dr. Antonio Menezes da Silva, Presidente de la AIH, que viajó desde Lisboa, Portugal, y del Prof. Dr. Jorge A. Guisantes, Catedrático de Parasitología de la Universidad del País Vasco, con sede en Vitoria, España. La presencia destacada y homenajeada de los Dres. Dinorah Castiglioni (93) la primera cirujana mujer del País y Federico Latourrete (91) el primer cirujano de guardia del Hospital de Clínicas, que fueron en su momento directivos por muchos años de la AIH y participan activamente del Capítulo Uruguayo hasta el presente. Y un permanente recuerdo del Prof. Dr. Roberto Perdomo que impulsó el diagnóstico ecográfico de las poblaciones rurales en todo el país, y que al momento actual llevan realizadas más de 100.000 ecografías.
Dos nietos de Velarde Pérez Fontana, los Dres. Rosario y Juan Ignacio Gil y Pérez, asistieron junto con su padre el Dr. Orlando Gil Solares, antiguo cirujano de Carmelo, y su bisnieta, a todos los actos conmemorativos.
Gracias a aquellos impulsos iniciales, y la prosecución de esa magna obra por otros hombres y mujeres que supieron continuar el camino iniciado por los Fundadores, empleando cada vez de mejor forma los recursos que la ciencia y la tecnología nos brinda, hoy tenemos un panorama mundial diferente.
Se ha reconocido la existencia de la enfermedad hidática, en sus múltiples formas de manifestación, en los más diversos países. Se han identificado nuevos huéspedes intermediarios domésticos y salvajes, en las diferentes latitudes. Se han identificado nuevas formas de tratamiento para las distintas variedades de la enfermedad, que adopta máscaras y formas nuevas en países que antes ni siquiera conocían que tenían esa enfermedad entre sus miles de millones de habitantes. Se avanza en la prevención, no sólo a través de la educación, de los niños y de los productores, sino mediante de la inmunología, buscando la erradicación del parásito en sus diversas formas, con el empleo de la intervención genética y la vacunación de perros y animales de rodeo.
La meta de la ansiada erradicación de la enfermedad, puede estar cada vez más cercana, si los países son solidarios y eficaces en el esfuerzo, y si las Organizaciones de Salud Internacionales, toman como una prioridad esta Enfermedad olvidada, entre sus objetivos.
Esta afección que tiene tan alto costo social, en vidas humanas, en años de trabajo potencialmente perdidos, en enormes repercusiones económicas que son un lastre para los países afectados, debe ser mirada permanentemente, a través de Políticas de Estado, que comprometan a toda la sociedad. Nadie puede marginarse de esta lucha que reviste gran repercusión social, económica y política.
Es una excelente demostración de lo que se ha avanzado por la cooperación internacional, desde la fundación hace 70 años, en la ciudad de Colonia del Sacramento, Patrimonio Histórico de la Humanidad, declarada por la UNESCO, en el control, aunque todavía no la erradicación, de esta enfermedad.
Es una magnífica ocasión para poner de manifiesto lo que desde 1946 estampó en su Estatuto la Confederación Médica Panamericana, y ahora persiste entre los objetivos de la Confederación Médica Latinoamericana y del Caribe (CONFEMEL), que le ha continuado:
“Propender a la integración médica latinoamericana, según el principio de que la Medicina no reconoce fronteras y la profesión médica es una fraternidad universal.”
Debemos seguir dando lucha sin cuartel a la Hidatidosis, como a las demás enfermedades olvidadas, que nos siguen acosando con su tributo de pérdida de vidas humanas, de incapacidad y de daño económico. Combatiendo a esos tres malos compañeros del hombre: la ignorancia, la mentira y la ambición. Si persistimos en esa línea, seguramente habremos honrado a los fundadores. Y en algunos años más, podremos contemplar, con renovado júbilo, la erradicación de esta enfermedad, que desde la más remota antigüedad afecta al hombre y los animales.
La Colonia: Colonia, Uruguay, 24 de setiembre de 1941.
HIDATIDOSIS EN EL URUGUAY: Prevalencia Quirúrgica Nacional 1993. Publicación del MSP, Comisión Nacional Honoraria de Lucha contra la Hidatidosis. Montevideo, Uruguay, 1994, Imprenta Tradinco, 76 páginas. [Cortesía del Dr. Andrés Giacoia].