DISECCIÓN AGUDA DE AORTA TIPO B
TRATAMIENTO QUIRÚRGICO


Dr Carlos Carrera ; Dr Domingo Miraglia; Dr Federico Paz ; Dr Sherbourne Viana.

La rotura de la aorta de cualquier causa constituye el evento más catastrófico para la salud individual. Es una entidad grave por su alta mortalidad en la etapa aguda, su alto grado de compromiso funcional y por el mal pronóstico vital en la etapa crónica.
Dentro de esta categoría, la disección tipo B tiene la particularidad de ser una patología de tratamiento médico de elección, reservando el tratamiento intervencionista para las complicaciones que pueden ocurrir en la evolución.(1,2,3,4,5,12 ) Éstas aparecen en el 32% de los pacientes en el primer mes de su evolución bajo tratamiento médico. Esto surge del conocimiento de la evolución natural de la enfermedad y la curva de sobrevida actuarial bajo tratamiento médico.


Estimación de Freehand de la sobrevida de la disección aguda de aorta sin tratamiento quirúrgico. Círculos rellenos: disección tipo A. Círculos vacíos: disección tipo B  con  y sin extensión a la aorta abdominal. Ref.: “Cardiac Surgery” de John W. Kirklin, MD y Brian G. Barratt-Boyes, KBE, MD, ChM., 1986.

El tratamiento farmacológico es conocido como “anti-impulso” por estar dirigido específicamente a disminuir la dp/dt y la dv/dt. Para tal fin las drogas de elección son la morfina mientras persista el dolor,  los beta-bloqueantes a dosis de 320 mg de propanolol en 4 dosis diarias de 80 mg. Si no se controla la hipertensión arterial se asocia la alfametildopa, diuréticos y nitro-derivados e IECA. Si los beta-bloqueantes están contraindicados la primera opción son los calcio-antagonistas, solo o asociado. (1,2)
Las indicaciones del tratamiento quirúrgico son las complicaciones en la evolución, y son las mismas para la cirugía a cielo abierto y para la reparación con endoprótesis por vía endovascular: (1) persistencia de dolor a pesar de un buen tratamiento médico (anti-impulso); (2) isquemia renal, visceral o de MMII; (3) hemo-tórax moderado a severo; (4) aneurisma globuloso; (5) disección retrógrada. (2, 3,4)       
El primero en reportar una anastomosis  permanente de un vaso sanguíneo fue Eck en 1877 (6). Desde entonces otros continuaron buscando mejoras técnicas, que culminaron en fracaso (7, 8, 9,10 ). Sin embargo es de destacar que lo que persistió fue la idea de reconectar y reparar vasos sanguíneos. En el año 1912 Alexis Carrel,  premio Nobel de Medicina por sus aportes a la cirugía vascular, trasplante de órganos y antisepsia, publicó su trabajo “Permanet Intubaction  of the Thoracic Aorta” en el Journal of Experimental Medicine de 1912, XV, 389 del laboratorio de investigación de la Fundación Rockefeller. Él dice que la idea de introducir un tubo en la luz de un vaso no fue original. La   introducción de un tubo parafinado en la luz de un vaso se realizaba en todos los laboratorios de fisiología. Agrega que realizó la tentativa de introducir  en la aorta un tubo de vidrio o de aluminio y fijarlo en sus extremos, pensado en la unión de los vasos.
En nuestro medio fue a partir del año 1982  que en INCOR comenzamos a colocar  endoprotesis en las disecciones agudas tipo B y en muchos procedimientos híbridos de endoprotesis y suturas distales (al  re anastomosar el casquete aórtico de T8 a la T12 con los  ramos intercostales), y menos frecuentemente  algunas disecciones agudas tipo A (también  híbridos, dado que son procedimientos que frecuentemente conllevan cirugías sobre la válvula aortica).

 

Endoprótesis Bard-USCIy accesorios necesarios.                               

Disección B aguda operada con endoprótesis
colocada en el inicio de la aorta descendente


 

Endoprotesis colocada en disección tipo A. procedimiento de limitada   indicación.

  Una de las mayores dificultades a enfrentar en el tratamiento de esta patología es la friabilidad de los tejidos de la aorta patológica que puede llegar a ser extrema, a lo que se suman  los trastornos  de la coagulación. Tales condiciones comprometen tanto la realización de suturas vasculares como la implantación de endoprótesis. Con el uso de la cola biológica que producía la Farmacia del hospital Hanri Mondor de Paris se logró disminuir la mortalidad operatoria en 10%  (13). Su función es adherir firmemente las capas disecadas y reforzar el tejido del vaso haciendo más fáciles y seguras las suturas vasculares, limitando el desplazamiento de la íntima al colocar la endoprótesis. Su uso ha sido discutido por algunos cirujanos; entre sus componentes incluye formol o gluteraldehido, además de gelatina y resorcina. El formol y en menor medida el gluteraldehido, usados en exceso pueden producir daño tisular severo. (14, 15,16)
Contribuyó también a descender significativamente la morbi-mortalidad el mantener el flujo sanguíneo a través de la arteria subclavia izquierda y el flujo sanguíneo distal al clampeo  aórtico, con circulación extracorpórea parcial o shunt de Gott.
El factor de fundamental importancia en la evolución postoperatoria es el reimplante sistemático de la arteria subclavia izquierda como recomendaban enfáticamente los Drs. René Favaloro y  Denton Cooley. Existen numerosos estudios que avalan este concepto, (17, 18, 19, 20, 21, 22, 23,24) el registro de EUROSTAR, del año 2007 (Journal of Vascular Surgery, Volume 46, Issue 6, December 2007, Pages 1103-1111 e2). Dice en sus conclusiones que no son raras las complicaciones neurológicas severas después de los procedimientos endovasculares en la aorta torácica y  que la revascularización de la arteria subclavia izquierda es vital en aquellos pacientes en los que es necesario incorporar el origen del vaso en la zona de anclaje proximal del stentgraft. En las  series analizadas, las complicaciones neurológicas solo se observaron en pacientes en los que no se revascularizó la arteria subclavia y el 8.4% de ellos sufrieron un daño neurológico severo (AVE, paraparesia, paraplejia), comparado con el 0% en pacientes con revascularización de la subclavia izquierda. Esa fue siempre nuestra conducta en los pacientes operados. (18)

Anastomosis distal oblicua para restablecer la circulación de varias arterias a un nivel crítico. Ref.: “Surgical Treatment of Aortic Aneurysms”, Denton A. Cooley, MD. 1986.


Mantener la circulación en la arteria subclavia izquierda es fundamental para irrigar, además del brazo izquierdo, el cerebro a través de la arteria vertebral izquierda y a la médula espinal a través de la arteria mamaria interna izquierda, muy especialmente en casos en los que existe una oclusión de la subclavia derecha,  oclusión o agenesia de la vertebral derecha, anastomosis mamario-descendente anterior  y fístula arterio-venosa de miembro superior izquierdo. La única circunstancia en que podría excluirse la circulación a través de la arteria subclavia izquierda, es la dificultad técnica de implantar el “Stentgraft” siempre que haya indemnidad de la vía de la subclavia derecha y ausencia de anastomosis mamaria-descendente anterior  y/o fístula arterio-venosa de miembro superior izquierdo. De ser imposible evitar la exclusión de  la circulación de la arteria subclavia izquierda, es necesario realizar un by-pass carótido-subclavio antes de colocar el “Stentgraft”. 
El aporte sanguíneo a la médula espinal es complejo. Además de la sangre proveniente de las arterias intercostales a través de la arteria espinal anterior y la de Adamkiewiz, también recibe sangre de colaterales de las arterias subclavias a través de los troncos costo-cervicales y arterias vertebrales e ilíacas internas o hipogástricas.

Esquema de  la circulación de la medula espinal   “Cardiovascular and Vascular Diseases of the Aorta” , Lars G Svensson, MD., PhD., E Stanley

Contábamos en INCOR (Instituto del Corazón) con un excelente equipo de Anestesistas, con especial reconocimiento al Dr. Domingo Bianchi,  que utilizaba la técnica  de Svensson para protección de la médula espinal.

Este abordaje de la patología condicionó que no ocurriera ningún caso de paraplejia en un número muy importante de disecciones tipo B operadas.  De igual modo ofició el seguimiento postoperatorio de “Primer Nivel” que nos permitió, con ambos equipos, alcanzar resultados de excelencia.

Cateterización intratecal  para técnica de Svensson. Ref.: “Cardiovascular and Vascular Diseases of the Aorta”, Lars. G. Svensson, MD., PhD., E. Stanley Crawford, MD., 1997.


El positivo desarrollo de la colocación de endoprótesis vía  de la arteria femoral, arteria iliaca etc. le ha dado a la técnica un rol importante en el tratamiento de las lesiones aórticas. Es una técnica relativamente fácil y sin duda menos agresiva que una cirugía a cielo abierto. Sin embargo su alto costo asociado al cuestionamiento de los resultados a largo plazo y el hecho de que corrige muy poca extensión de la aorta (20 cm máximo), limita su utilización. Es sin lugar a dudas la aorta torácica la que plantea mayores controversias sobre su uso.  A saber: no reimplanta las arterias intercostales  y ocluye frecuentemente la subclavia izquierda y el riesgo de paraplejia precoz y alejada es mayor cuando es necesaria la colocación simultánea de dos endoprótesis o el alargamiento de prótesis para el tratamiento de un “endoleak”, complicación propia de la endoprótesis. Esto ocurre en el 20 % de los casos en el período de seguimiento de 5 años. El 75% de los pacientes con esta complicación requieren reintervención, principalmente por endoleak tipo I y dilatación de la porción excluida de la aorta. La sobrevida total a 1 año fue de 80% y a los 5 años de 67%. (Ann Thorac Surg 2007; 83:S882-S889). (24)
El cuerpo de la endoprótesis está reforzado con una malla auto expandible de  acero o nitinol.  Por la fatiga del material, la endoprótesis tiene una durabilidad estimada de 10 años, por lo que no constituye un procedimiento definitivo en pacientes jóvenes. En estos pacientes  sí  se debe utilizar sin vacilación,  cuando hay rotura traumática de la aorta y en la disección de aorta tipo B en situación de emergencia ante la inminencia de la rotura del vaso.(11,12,22,25 )         
No es conveniente su utilización en las enfermedades del tejido conjuntivo (Marfan, Ehlers-Danlos, enfermedad de Beçet) ya que éstas son enfermedades que comprometen la aorta en su totalidad y requieren además del tratamiento de la complicación, planificar el tratamiento definitivo de toda la patología, que más frecuentemente compromete la aorta ascendente.(26,27,28,29,30,31 )                                                                                                                                       
Aún cuando pareciera indiscutible el uso del  TEVAR (Thoracic Endovascular Aortic Repair)  en la patología de aorta, no existen estudios prospectivos randomizados que comparen el tratamiento quirúrgico abierto con el tratamiento endovascular. La conducta  final acerca de cuándo está justificada una intervención y qué debe usarse,  necesariamente es decisión del especialista tratante.  Obviamente, el cirujano que coloca el endograft debe tener una amplia experiencia en la cirugía  a cielo abierto, por la posibilidad o la necesidad imperiosa de pasar de un procedimiento al otro.
En nuestro medio sin embargo, el factor económico es una limitante adicional importante. No se puede enajenar a un paciente, ni provocarle una angustia vital porque no tenga los recursos económicos  y no pueda solventar el costo de una endoprotesis. Debe informársele que la cirugía a cielo abierto sigue siendo una opción terapéutica igualmente  válida y disponible, y que la misma en manos de un equipo experimentado puede resolver su problema con iguales resultados y en forma definitiva. (4 ). El estudio del Expert Consensus Document on the Treatment of Descending Thoracic Aortic Disease Using Endovascular Stent-Grafts, Report From The Society of Thoracic Surgeons Endovascular Surgery Task Force, publicado en  The Annals of Thoracic Surgery del año 2008 (Ann Thorac Surg 2008; 85:S1-S41. 2008 The Society od Thoracic Surgeons), entre cuyos autores figuran Lars G. Svensson, Nicholas T. Kouchoukos, D.Craig Miller, Joseph E. Bavaria, Joseph S. Coselli y otros 15 expertos, analizando 1898 procedimientos, encuentran una mortalidad de la cirugía a cielo abierto del 4.8%.(5 )
Es indudable la utilidad de las nuevas técnicas por ejemplo en pacientes añosos con patologías graves asociadas como insuficiencia renal crónica, insuficiencia respiratoria crónica severa, y en pacientes cuya expectativa de vida no supere los 5 años. Sin embargo en muchas circunstancias la ventaja de su indicación no es clara y eso hace que el cirujano o el especialista tratante  deba ser extremadamente cuidadoso en la elección del procedimiento (cirugía a cielo abierto, endoprotesis vía femoral) valorando  con muchísimo cuidado, cuál pueda ser la mejor opción para  cada paciente en particular. (11, 12, 25, 32,33)

 

Bibliografía

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